domingo, 30 de enero de 2011

Nueva sección.

Pronto inauguraré una nueva sección que llamaré "Videoblog". Sí, cogeré una camarita y me grabaré diciendo gilipolleces. Es más cómo que sentarme a escribir, a veces no apetece. E inauguraré esta sección, como no podía ser de otra manera, con un video estúpido e improvisado.
Para ver los videos, sólo tenéis que entrar en la sección "Videoblog", que se encuentra en la lista de páginas de la izquierda, arriba. Cada vez que suba alguno nuevo, justo abajo de esa lista, os lo comunicaré. Para verlos, ya sabéis, "Videoblog". Por cierto, en cinco minutos subiré uno nuevo.

domingo, 23 de enero de 2011

¡Ruso mío, por qué me has abandonado!

El Ruso no ha acudido a la cita. Tranquilos, le encontraremos.

Una noche de rusos y coche.

Quedamos a las 22.30 en la Hoguera, como siempre. Como siempre, pensaríamos, transcurriría la noche. Un buen rato de Hoguera, bebiendo cerveza y tinto, charlando y riéndonos de todo y nada, una vueltecita por la calle, y a casita. ¡Pues no! Lo que se presentaba como una noche de lo más normal acabó siendo una noche que será recordada por mucho tiempo. Y no es que pasara nada extraordinario. Pero fue increíblemente divertida.
Quizás todo comenzó con la presencia de unas alegres y guapas muchachitas en nuestra mesa de reunión, en la Hoguera. Quizás, su inesperada presencia allí, fue una señal del destino que no supimos interpretar. Por cierto, estáis invitadas a volver cuando queráis.
Cuando ya estábamos suficientemente entonados, ocurrió algo inesperado: hicimos un nuevo amigo. José Manuel "El Ruso", le llaman. Le echo, aproximadamente, 70 años. Nos dio una lección de honestidad y, desde la voz de la experiencia, nos dio varios consejos que, seguro, nos serán útiles. Hoy mismo, Ezequiel y yo nos hemos citado con él para charlar. Después de charlar con él durante, estimo, media hora, salimos a dar una vuelta. Acabamos en los Recres, como de costumbre. Allí nos encontramos a varios amigos y amigas. Y ocurrió algo que cambiaría el transcurrir de la noche: Gabri bebió 5 o 6 cubatas.[Corrijo: Gabri me indica que fueron más de 10]. Gratis. No le busquéis explicación, es Gabri. Obviamente, no robó nada. Y Gabri se puso contento (entiéndase por "contento", un curioso punto de embriaguez). Después de estar allí un rato y haber concertado bodas con varias amigas, decidimos ir a por el coche para dar ua vuelta. De camino, cómo no (si no, la noche no hubiese estado completa), tuvimos un pequeño incidente con la policía. Nos paramos a miccionar (a mear como burros), en un oscuro callejón. De repente, dos linternas me apuntaron a la cara. Los policías nos acusaron de "picar" en las puertas. No habíamos sido nosotros. Así que el policía viejo y bipolar y el policía jóven (con ganas de marcha, el muy cabrón), que guardaba un gran parecido a Arbeloa, se marcharon por donde vinieron.
Llegamos al coche. Primera parada, la gasolinera. Por el camino, Gabri gritaba "pene" con un graciosísimo tono de apatía. Nos hartamos de reir.
Una vez habíamos echado gasolina, nos dirigimos a la Jara, a nuestra playa. Aunque antes, Gabri paró junto al Poli para mear un momento... nos dimos a la fuga. Mientras meaba, cerramos la puerta y Ezekie aceleró. Dimos una vuelta a la manzana y, cuando volvimos, Gabri no se había enfadado por su abandono, sólo estaba preocupado por el gran charco que había dejado. Era descomunal.
Llegamos a nuestra playa. Nos bajamos a contemplar el mar un ratito. Gabri y yo jugamos un poco a correr y hacer el gilipollas. Nos moríamos de frío. Gabri, por tercera vez, meó. Y mientras, nos volvimos a dar a la fuga, esta vez no en coche, sino a pie. Nos escondimos tras unos matorrales, aunque totalmente visibles. Nos estábamos riendo y hablando, preguntándonos dónde estaría Gabri. De repente, a dos metros de nosotros, con la cabeza tan gacha que de milagro su propia rodilla no colisionaba con ella, y dando la sensación de que se daría de bruces contra el suelo en cualquier momento, pasó corriendo hacia adelante. La postura y el hecho de que no se hubiese dado cuenta de que estábamos allí, me hizo estallar de risa. Volvimos al coche. Teníamos que dejar a Antonio en su casa. Eran cerca de las cuatro de la mañana. Por el camino, chillamos, cantamos, y pusimos a todo volumen la cancion de Bob Esponja y la de Doraemon. Cómo nos reímos.
Cuando dejamos a Antonio, Gabri se bajó a mear por cuarta vez. No paraba. Por cierto, esta vez no salimos corriendo.
Luego, cuando pasamos por delante de la Hoguera, Gabri insistió en bajarse a saludar a Manolo, el dueño. No estaba, así que sació su necesidad de relacionarse charlando un buen rato con Elías. Qué desesperación, ¡no paraba!
Seguimos con nuestra vuelta, y nos encontramos con Roberto, Mora y Nuja. Otro buen rato de charla. Por último, dejamos a Gabri en su casa, donde nos ofreció una mandarina. La rechazamos.
Luego, Ezekie me dejó en mi casa y, luego, a Lata en la suya.

PD.1: Mi portón estaba cerrado y tuve que dar porrazos y despertar a toda mi familia para poder entrar.
PD.2: Gabri me llamó a las 5 menos veinte al móvil para comentarme que estaba muy agusto y calentito en su casa. Hablamos un poco, nos deseamos buenas noches y ambos nos fuimos a dormir.


Una gran noche. Sólo espero que El Ruso se presente luego, me gustaría conocerlo de verdad. Ya os contaré.

martes, 18 de enero de 2011

El incidente de la naranja.

Los chicos sólo querían entrar en el coche. Hacía mucho frío y estaban cansados. La noche había muerto ya, un buen rato atrás. Sóño ansiaban esa agradable vuelta en coche por el campo antes de volver a casa. Y charlar y escuchar música. En eso pensaba Yuste, sentado en el asiento del copiloto, con la puerta completamente abierta, a la espera de que todos los demás entrasen. Con varios CDs en las manos, pensaba qué grupo poner. Extrechinato, Ska-P. Ska-P, Extrechinato.
Mientras tanto, Galán y Antonio, que se habían quedado algo atrás y, en ese momento, a unos 5 metros del coche, charlaban acerca de la pierna izquierda de Antonio. Éste, le aseguraba a Galán que, jugando a la pelota con su padre el día anterior, había descubierto que con la pierna izquierda tenía mucha potencia y que sus tiros salían centrados.

-Demuéstramelo, Antonio. Mira, ahí hay una naranja- le pedía Galán a Antonio.

-Es que, Galán, tío, ME DA MIEDO DARLE A ALGO -contestó Antonio, inconsciente de lo que ocurriría segundos después.

Antonio, cogiendo carrerilla y con impulso, descargó un durísimo zurdazo a la naranja, imprimiéndole toda la fuerza que pudo. Le salió centrado, sí señor.

Yuste sonreía en el asiento del copiloto. Se disponía a meter el CD de Extrechinato y escuchar la agradable música cuando... ¡PLAF! Algo estalló en la puerta que él, todavía, mantenía abierta. Algo que había caído del cielo, penso, algo que llevaba tanta fuerza que reventó y salpicó vete tu a saber qué cosas hacia todos lados, principalmente su cara, su cuerpo, la alfombrilla donde descansaban sus pies, la guantera del coche y la luna. Cuatro segundos en shock. Pitidos en sus oídos como si de una granada cegadora se hubiese tratado. Risas atrás.

-Joder, Galán, tío- se quejó Ezekie.

-Ha sido Antonio, eh- le corrigió Galán.

Yuste lo comprendió todo. El tiro de Antonio había ido a parar a la puerta abierta, y la naranja, en pedacitos minúsculos, por todo su cuerpo y por parte del coche. Bravo, Antonio, bravo.

domingo, 16 de enero de 2011

Hay que levantarse.

Son las 2:40 de la madrugada de un domingo. Mañana, todos mis amigos y amigas madrugarán y asistirán, con los ojos aun pegados, a clases de diversas asignaturas. Yo, no. Es la incertidumbre, esa niebla que se cierne sobre mi futuro, que no me permite vislumbrar, que no me permite aclarar, ordenar mis prioridades, lo que me hace escribir hoy, ahora. Y es ese sentimiento, tan profundo, tan inmenso, tan (irónicamente) imperceptible, lo que me aterra, de las pocas cosas que, verdaderamente, hacen que me encoja en mi pequeña burbuja. Y es en estos momentos, en la oscuridad de mi cuarto, en el silencio de mi casa, cuando, como un implacable y certero disparo a la sien, esta sensación de angustia me invade. Será, quizás, por el sinsentido de una madrugada de domingo. La cosa, es que lo siento. Muy fuerte.
Anoche, reflexionaba acerca de nuestra condición de (si se me permite el calificativo) bohemios soñadores. Dudaba si, ésta, se trataba de una bendición o una condena. Galán sacó la conclusión de que es ambas cosas. Una vez los cimientos de mi compleja (y complicada) personalidad fueron puestos, comencé a nadar a contracorriente, siempre siendo "rebelde" en, absolutamente, todos los sentidos. Quizás será eso mi sensación de vacío, el no haber seguido por el camino adecuado, el camino que los demás siguen, el camino que llega a algún lado. Yendo a contracorriente, no sólo no llego a ningún lugar, sino que, además, durante el recorrido, tengo que aguantar y soportar los numerosos choques contra las personas que siguen el camino "correcto".
Son sólo las reconfortantes mañanas soleadas, las amenas quedadas con amigos o la acogedora reunión familiar, lo que me hace sentirme afortunado. Todo lo demás: cabezas gachas, dudas, preguntas sin respuestas, una sonrisa fingida, una mueca de dolor, una tediosa tarde de lunes, esa sensación de estar perdiendo el tiempo, de ver como tu sueño se aleja poco a poco, sin que tú puedas alcanzarlo. Y, por supuesto, esa sensación de vacío. "Sólo tú puedes llenar ese vacío", le decía hace unos días a una amiga; "ahora mismo no hay nada por lo que merezca la pena llenarlo", me contestó. "Tu juventud y la fugacidad de la vida, es la razón", fue mi respuesta. Hay que levantarse.
Odio sentirme así. Más alla de esa sensación de dolor, de pérdidas irrecuperables, de heridas que no sanan, no lo es todo. Está también el hecho de que me siento tremendamente egoísta por sentirme tan desafortunado, tan perdido y tan vacío. Tengo un techo, comida, amigos y familia. Hay personas que no tienen nada de eso. Pero supongo que todos somos egoístas.
Supongo, también, que a las personas como nosotros, es lo que nos toca: lidiar con esta sensación de vacío durante toda nuestra vida, recorrer el largo camino, sin ilusión, a oscuras y con los ojos cerrados, y con esa incertidumbre acerca del futuro, y esa angustia por las metas frustradas.
O NO. Hay que levantarse. Sería una contradicción (otra más) sentirme así, abrirme una profunda herida en el pecho y desangrarme y no ponerle remedio. Siempre hay algo que merece la pena, un sueño, una persona. En mi caso, ambas cosas.
Como le dije antes a una persona muy importante para mí, "hay personas que sólo se comen la galleta maría. Tú, debes comerte la galleta, la natilla y rebañar el recipiente de la vida".

Buenas noches, shul@s. Hay que levantarse.

lunes, 10 de enero de 2011

El ¿error?

Los errores se enmiendan. De los errores se aprenden. Frases hechas, que todos conocemos, acerca de ese enemigo cruel tan temido que es el error. Al pertenecer, éste, al juicio valorativo de cada persona, a la ética y la moral, es un término tan relativo y amplio, que no sé, siquiera, si se puede valorar algo como un "error". Llego a esta conclusión porque, a mis 18 años de edad, no estoy seguro de haber cometido alguno. No crean que peco de vanidoso, mi ego hace tiempo que lo guardé en una celda de alta seguridad. Es peligroso. Veréis, es cierto que, en el momento de afrontar un problema, un obstáculo, una importante decisión, quizás he cogido el camino más largo, arduo y peligroso, pero, a la larga, al haber aprendido tantísimas cosas, al haber actuado este "error" como vacuna contra futuras infecciones anímicas (angustia, tristeza, agobio, ansiedad), repito: no sé si el error, realmente, existe. Quizás, el único error que se puede calificar como tal, sea el error fatal, el error mortal, aquel que nos lleve a un cajón a tres metros sobre el cielo, quiero decir, bajo tierra. Tengo la sensación de que esta entrada carece de sentido alguno, y he tenido la tentación en varias ocasiones de borrar todo. Pero da igual.
A todo esto, la razón por la que reflexiono acerca de este tema es porque estoy tratando de corregir varios "errores", ahora que antiguos "errores" han subsanado grietas, heridas y, en definitiva, defectos que tenía.
Reedito: He dicho que el único error es el mortal, pero... ¿también para aquellos que crean en la vida eterna? Tatachán!

PD.: Estaréis hasta los huevos, después de leer esto, de la palabra "error", ¿no? Además, es que "error", además de lo que significa, es una palabra fea. "Error". "Error", ..."error". (Error)
PD.2: Estaría gracioso que la palabra "error" tuviese "H" y yo no lo supiese.
Hace unos meses llegó a nuestras vidas una persona que conquistó nuestros corazones. No hablo de la novia de Galán, que también, sino de Iván. Es un tío grande. Realmente no le conocemos demasiado a fondo, pero sí que se ha integrado completamente en la pandilla, llegando, incluso, a dejar un gran hueco irremplazable en la Hoguera cuando no está en Sanlúcar. Es cierto que esta entrada se la dedico porque se la debo, pero no por ello es falso lo que digo. El otro día, en una muestra de generosidad, invitó a todos a una ronda. Bravo por él. Iván, sabes que tienes tu sitio entre nosotros.

martes, 4 de enero de 2011

Oh yeah.

Anoche, mi alegría estuvo fuera de cualquier límite por unos minutos, cuando mi padre accedió llevarme al McAuto. También, luego, cuando el Madrid marcaba, o cuando me descargué e instalé sin problemas el Doom 2. También me sentí feliz cuando mi tía me regaló una antigua chaqueta de cuero, o cuando mi madre me dijo que me regalaría alguna cosilla este jueves. Pero esto no es, para nada, importante.
Ánimo, felicidades y enhorabuena a Galán. Su padre se sometío ayer a una importante operación y fue todo un éxito. Si todo marcha bien, en unos días volverá a casa. Y así, todo volverá a la normalidad.

domingo, 2 de enero de 2011

Con la entrada de abajo, doy por inaugurada la nueva sección "Ejemplificaciones". Todo aquel que me conozca lo suficiente, sabrá que, cuando me preocupa, me inquieta algo, en definitiva, cuando algo me hace pensar, trato de mirar el problema en cuestión en otro contexto e historia totalmente diferentes, para comprenderlo mejor. Si alguien se da por aludido/a... es que tendrá algo que ver. Que reflexione.

Ejemplificaciones #1

A un niño, a los tres años, le compran un juguete. Inmediatamente, sin necesidad de jugar demasiado con él, se convierte en su juguete favorito. Lo lleva a todas partes e, incluso, con él duerme. Después de sus padres, es lo más importante en su vida. Pasan los años, y sus tíos le regalan un nuevo muñeco, con nueva tecnología, luces incorporadas y un diseño mas moderno y futurista. A pesar de que, el niño, siempre ha estado con su preciado juguete de tela, le tira más el juguete regalado por sus tíos. Sólo por su diseño y su funcionalidad, sus múltiples opciones y sus impresionantes efectos sonoros. Dentro de su corazón, sigue estando su antiguo muñeco de tela. Pero, éste, no le ofrece tanta diversión como el nuevo y supermegachupiguay juguete de sus tíos.
Un día, su hermana pequeña quiso jugar con el antiguo muñeco de tela. Los padres de los niños, lo veían lógico: el muñeco llevaba meses abandonado sobre la estantería del cuarto del niño, y estaba cogiendo polvo. Incluso su anticuado mecanismo de cuerda empezaba a atrofiarse. Inmediatamente, el niño, comenzó a patalear y a llorar desconsoladamente. Se negaba a cederle el muñeco a su hermana. Era su muñeco, por el que él sentía un gran amor, con el que había compartido muchos buenos momentos y el que hacía despertar en él una sensación de paz y tranqulidad que ningún otro objeto le aportaba. Así que, sus padres, no tuvieron más remedio que comprarle otro juguete a su hermana, y dejar el viejo muñeco de tela sobre la estantería. De vez en cuando, cada cinco o seis días, el niño echaba un vistazo a su muñeco, para asegurarse de que nadie lo cogiese. Era de su propiedad, aunque el muñeco se pudría en la estantería.

¿Qué pensáis? ¿Es amor y cobardía? ¿Amor y miedo? ¿O es egoísmo? ¿Es justo que el viejo muñeco de tela coja polvo en la estantería, cuando pudría estar disfrutando del amor y del cariño que otro niño o niña podría proporcionarle? ¿Es culpa del muñeco, estar en ese estado, por tener tan pocas funcionalidades, y no poder ofrecerle más que su amor y cariño al chico? ¿Es culpa del chico, el cual, cegado por el atractivo del nuevo y moderno juguete, olvida todo lo vivido con el viejo muñeco de tela? ¿Se comporta egoístamente?

Reflexión

Las historias más bonitas son, también, las más complejas y, por ello, las más difíciles de vivir. Hay que tener mucho valor, conllevan tanto sacrificio... A veces, nos conformamos con vivir otras cosas que actúan como una cura sintomática, aunque en el fondo sepas que esa enfermedad es crónica e irreversible.

sábado, 1 de enero de 2011

Año nuevo...

...misma vida. Pero con algunos cambios significativos. Porque, desde luego, si seguía como estaba, no pasaba la ITV. El motor está completamente atrofiado, funciona a trompicones. Tendré que comprar uno nuevo, que funcione con otro tipo de carburante. Más barato. La carrocería es lo que menos deteriorado está. Aunque, sin embargo, me gustaría hacerle algunos cambios. Pura estética. Lo más importante es, una vez lo haya arreglado todo y esté a punto la máquina, no coger por caminos de arena y piedra, y recorrer sólo caminos asfaltados y seguros. Y no volver a recorrer peligrosos callejones embarrados y sin luces. No volveré a coger el camino que llega a ti hasta que lo asfaltes, lo juro.
Comienzo el año con sensaciones contradictorias. No me sorprende, la verdad, mi vida siempre ha estado llena de contradicciones. Mi personalidad, sin ir más lejos, es una cadena de contradicciones.
Se puede decir que he pasado el peor año de mi vida. Al menos, a mis 18 años, sí. No voy a enumerar una a una todas las cosas que me han ocurrido, pero, digamos que ha sido un de cúmulo catastróficas desdichas (como la película), que me hundieron por completo. Pero aquí estoy, renacido y renovado. Con nuevas metas y propósitos y, sobre todo, con la cabeza alta. Propósitos:

- Estudiar, estudiar y estudiar. Comenzar a estudiar psicología por mi cuenta. Me hace falta centrarme ya en los estudios de una puta vez.
-Leer más. Ya he empezado.
-Hacer ejercicio. Pesas, correr. Ya empecé con las pesas hace unos días.
-Ayudar a mis padres en todo lo que necesiten.

Y no sé, más cosas, pero ni se me ocurren ahora mismo, ni tengo ganas de escribir.
Por cierto, pedazo de noche.